Los trazos de la canción. The songlines
Los sonogramas son la caligrafía del sonido. Es difícil describir una llamada por medio de palabras. Para ello sólo tenemos onomatopeyas y analogías: estridente, brillante, líquido, melódico… Poca definición para desmenuzar algo tan complejo. Por eso los bioacústicos utilizan estas representaciones gráficas, en las que, de manera intuitiva, se puede deducir cómo y a qué suena algo. Y, sobre todo, se puede medir, la gran pasión de cualquier científico.
En un sonograma el eje horizontal indica el tiempo; el vertical las frecuencias, los tonos, desde las más agudas, en la parte alta, a las más graves, abajo; la intensidad del trazo indica el volumen del sonido. En estos trazos, a veces brochazos, otras sutiles líneas a pincel, aparecen también las frecuencias asociadas a un sonido, lo que los músicos llaman la componente armónica. Sobretonos y armónicos en forma de esas bandas, más o menos paralelas, que se superponen por capas a la frecuencia fundamental y que determinan algo tan indefinido como la dulzura o la estridencia de una voz determinada: su timbre.
Pero en un sonograma hay algo más. Vemos las notas en frecuencia simple, como un trazo plano, o en frecuencia modulada, en formas curvas. Y aparecen, visualmente, y no por medio de signos o anotaciones, las inflexiones, los quiebros, las dobles voces, los entresijos de un canto. Vemos las repeticiones monótonas de una nota, de un motivo, o auténticas marañas indescifrables.
En este video hay un breve recorrido, desde la simpleza caligráfica del reclamo de un pinzón vulgar a la complejidad del canto del mirlo. La variedad de la canción de la naturaleza en unos cuantos trazos.
Los gritos, ni maullidos ni gruñidos, de una hembra de lince ibérico en celo.
El aullido del lobo. En libertad, en plena noche, en un lugar indeterminado de la meseta castellana.
Cigüeñas blancas, crotorar en el nido instalado en la techumbre de la iglesia de El Espinar (Segovia).
Sapo corredor, Monte de El Pardo (Madrid), noche templada de febrero.
Tus fonogramas me devuelven por unos instantes el oco de los paisajes lejanos que no dejo de echar de menos. Mil gracias.
Me parecen una maravilla. Estan llenos de posibilidades energéticas y llenos de vida. Recomendaré tu Web con esperanza (para auto-ayuda), por mi parte mañana haré “za zen” (meditación) y ya comentaré.
Sigue con tu precioso trabajo, se agradece.
Saludos.
TU TRABAJO ES GENIAL, ME ENCANTA, SIGUE ASÍ . UN ABRAZO
Soy aficionado a la ornitología y disfruto censando aves reconocidas muchas veces por el canto.
Esto es una herramienta que puede ser muy interesante para identificar algunas aves.
Muy interesante tu trabajo.