Diccionario de aguazales

Aguazál.  El sitio baxo ú hondo, donde el agua llovediza se detiene.

Diccionario de voces españolas geográficas, 1796.

 

Se acaba de celebrar el Día Mundial de los Humedales, un recordatorio en estos tiempos en los que, por no respetar, no se respetan ni las aguas ni los espacios que las contienen. Las marismas del Guadalquivir, el Delta del Ebro, la Albufera de Valencia o las Tablas de Daimiel, entre otras, son algunas de nuestras más emblemáticas reservas naturales. Lo que en este país es sinónimo de espacios amenazados.

Pero el catálogo de humedales peninsulares es mucho mayor, va más allá de los grandes espacios con nombres consagrados. Una tupida red de lagunas, charcas, balsas, canales, salinas, tollas y albuferas empapa el territorio y sirve de reserva, tanto para el agua como para la vegetación y la fauna que nada, chapotea y deambula de unas a otras en sus viajes migratorios. Por desgracia el declive de este mundo encharcadizo es imparable y de muchos de estos lugares ya sólo queda el recuerdo y los nombres. Estos que siguen son sólo algunos, extraídos de una venerable obra, el Diccionario de voces geográficas españolas, editado en 1796 por la Real Academia de la Historia. Tiempos aquellos en que los paisajes del agua eran tan variados que se requería una mirada minuciosa para comprenderlos.

Marisma. El terreno bajo y anegadizo que suelen ocupar las aguas sobrantes de las mareas en los encuentros de estas con las aguas dulces en las grandes avenidas de los ríos cerca de su desembocadura.

Fangar. El terreno anegadizo que forma fango.

Cañaveral. El sitio donde nacen muchas cañas silvestres. Lo mismo quecañar. Y, por proximidad, almarjal, carrizal, espadañal, juncal, junquera eizaga, sitios poblados por almarjos, carrizos, espadañas y juncos.

Albufera. Laguna formada del agua del mar en las playas mansas.

Alfaque. Banco de arena que se forma principalmente en la desembocadura de los ríos;  se distingue de la barra en que sale más al mar.

Estero. El estrecho de tierra a que se extienden las mareas que entran en un río o en un recodo de la costa del mar.

Tablazo, tabla. Parte en que, por haber poca pendiente, el río corre más extendido y plano, de forma que casi no se nota su corriente.

Laguna. Es lo mismo que lago, con la diferencia de que es siempre considerablemente menor que este en profundidad y extensión. Si es temporal y se forma con las aguas llovedizas se denomina lagunazo.

Balsa. Depósito artificial en que se recogen las aguas llovedizas para abrevaderos de los ganados. Vale también  baña y bañil. Si el depósito es natural se denomina charca. Y si el agua está sucia, pecinal. Véaselavajo.

Lavajo. Charcas que se hacen alrededor de los lugares para recoger las aguas llovedizas, o de las avenidas de los torrentes, con destino las unas para abrevadero de los ganados, y las otras para lavaderos.

Llamazar, llama. Los terrenos pantanosos en que se detiene el agua manantial que brota en ellos. El agua puede ser también de escorrentía. Es lo mismo que budial y lodachar.

Paular, paúl. Sitio bajo y húmedo en que se detienen y estancan las aguas y queda después como pradeño. Es parecido a tolla, trampal y tremedal, terreno bajo y pantanoso, cubierto de hierba, que debe el nombre a la vibración que se produce al caminar por encima de él, lo que le diferencia de la simple ciénaga.

Lago. Espacio considerable de tierra cubierto de agua perenne, bien sea de ríos o de fuentes. Se diferencia de la laguna en que esta siempre es menor.

Lo que nos quede una vez que las aguas se hayan retirado también lo describe el diccionario: secarralsequerosecanosequía